LA FLOR DE HOJALATA

La flor de la hojalata es una virgen de la conciencia 

LA FLOR DE HOJALATA.

 

De un latón de aceite de oliva

y una gardenia enlatada,

nació una flor que resiste

las aguas espesas que empapan.

Preciosa que cuando quiere

de posición cambia.

En boca está mi palabra;

imitadora del viento

sus caprichos son de plata,

y sus sueños de titanio…

Pétalo, gajo de naranja.

Se nota bien tu alma de cántaro.

¡Ay! Flor que languidece

flor que fue flor con su tallo,

¿Acaso este mal has de pagar

que debiendo pagas tan caro?

Pues oscilas entre dos mundos

y serás la burla del vil niñato.

Pues su verdad no la quieren,

Ni por compasión implorando.

Unos sucios quincalleros

que trabajan con sus manos,

el destino roban por rateros

esculpiendo carne de chapajo.

Ahora resulta ser quincalla,

Quisiste vivir decorando,

Quisiste ser bonita filigrana

Y eres sueño sólo un rato.

Soñaste tu realidad de lata

Y eres simple y vulgar cacharro

Que se mezcla entre la amalgama

Y eres chiste, risa y pasto

De la hambrienta carcajada,

Eres juego, tontura y pago

Que se paga con la entraña.

Eres la venganza del guijarro

Eres grillo, brizna y nada,

Eres el moscón del bello caballo

Que el dueño no quiere en casa.

Eres la belleza de lo flaco

La flaqueza bella que escapa

Eres la bella puesta en lo alto

Para que nadie pueda encontrarla.

Eres el bello rastro que pardo

Rastrea la bella muy parda,

Rastreando viene bella encontrando

Y no es rastro que es bofetada

Y belleza no le queda ni rastro

Ni pardo, ni encuentro, ni facha.

 

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